Agosto, el mes donde las ilusiones despegan con vistas al “Gordo” del 22 de diciembre

El calor de los meses estivales no disminuye la venta ni la compra de la Lotería de Navidad. Los españoles compran los décimos desde el momento que comienzan a comercializarse, por pronto que parezca.

Hablar de superstición, de suerte o de probabilidad es lo que viene a resumir la lotería. Un juego de azar que cautiva a los españoles. La posibilidad de que el número sea cantado por los niños de San Ildefonso es 1 entre 85.000, según los datos de Loterías y Apuestas del Estado. Aún así, cada año el promedio de boletos que compran los ciudadanos se mantiene alto.

Esther Casado, lotera del establecimiento La Estrella de la capital jienense, asegura que hay una importante cantidad de personas que consumen una elevada cantidad de dinero en este sorteo. En algunos casos, tienen un promedio de gasto de 800 euros. “Se gastan mucho pero ganan, no le pierden”, incide Casado.

Ventas e intercambios

Conforme se acerca el día del sorteo se suele vender más, aunque desde el mismo momento en el que los décimos salen a la venta empiezan a adquirirse. En el mes de agosto se suele vender bastante, informan los loteros. En cuanto al intercambio de números entre personas, los jienenses son muy dados a comprar boletos para sus familiares, y si toca poder compartirlo todos juntos. “Se llevan lotería fuera y traen lotería del sitio donde han estado. Yo intento intercambiar con las administraciones que tengo fuera” resalta Esther.

También los adquieren aquellos turistas que vienen a conocer el interior del país y se dejan caer por el paraíso interior. Porque, ¿y si cae?. Cada administración tiene una cantidad números abonados que siempre venden y no se encuentran en otro lugar de España, más otros que van mandando de forma alterna. En la mayoría de los casos los loteros mantienen esos número para venderlos a los clientes que son “fieles” a esas cifras. En cambio, otros los mandan a las asociaciones o bares, donde se suelen vender mejor.

Por vender, venden todo tipo de números, según indica Casado. Gustos variados como los colores: el 13, retando a la mala suerte y el 15 son por antonomasia los preferidos. Los siguen el 69 , los números impares y los números repetidos. Este año, también están pidiendo el 17. También existen los “sujetos” a un número, que deciden comprarlo anualmente, manteniendo la ilusión de que pueda caer el gordo en su vida.
“Incluso llaman por teléfono para reservar números, como el 58 o en 608, que los tenemos en la administración”, explica Luisa Raya, lotera del establecimiento de la Plaza San Francisco. Al igual que algunas cofradías y asociaciones, piden reservar algunos números a los que llevan abonados muchos años y poco a poco se retiran de las administración conforme los venden.

Un caso curioso que recuerda es el de un cliente que soñó que en una administración jienense tocaba la lotería y acababa en 6. Según explicó el ciudadano a la lotera, como los sueños son “atemporales” y aún no había tocado, cada año iba a comprarlo. Por otro lado, se da el caso de aquellos que no deciden por sí mismos, sino que optan por que la lotera les reparta la suerte. Es tal la esperanza que se tiene en este sorteo extraordinario que según informa María Luisa Calero “empiezan a preguntar por la lotería en junio”, antes de empezar a comercializarse, ya que hasta julio no se vende.

Hablar de lotería es hablar de tradición. La Navidad queda oficialmente inaugurada cada 22 de diciembre, cuando todos los españoles esperan que su décimo aparezca en pantalla. Las emociones están a flor de piel, la ilusión es continua desde el momento que adquirieron los décimo. “Eso es que estamos vivos”, señala Calero. El poder vivir de sueños e ilusión.

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